martes, 22 de enero de 2008

Café con gadgets

O caña, todo depende de lo que pida el cuerpo. Ayer tocó café, con leche, grande. Y explayarme y extenderme por toda la mesa, como suelo hacer cuando estoy solo. Aunque sin portátil ni cámara, que suelen ser habituales, el bulto era menor, me sentí menos gadgetofriki, pero no se me quitó la sensación de raras somos todas que he tenido en muchas otras ocasiones. Sobre todo, estando sentado -cual puta del Barrio Rojo (¿se puede decir puta en este blog?)- al lado del ventanal-a-toda-pared de la cafetería, sintiéndome más observado que observador. No creo que hay mucha gente que entienda cómo se puede estar en una cafetería, solo, Tomándose un café, leyendo, y escuchando música, todo a la vez. Y, la verdad, es que me da igual. No creo que pudiera vivir sin todo ello, soledad, café, libros y música; aunque a veces me afecten más de lo deseado y de lo que quiera reconocer(me).





Había foto, y no música, pero ahora aquella me parece una mierda, y esta muy adecuada.

2 comentarios:

masha dijo...

Tú sí que sabes, pequeñosaltamontes!!
Quien no sepa disfrutar de esos cafés solitarios, con libros y música, no tiene ni idea de lo que se está perdiendo.... (los míos tienen, además, libreta ;-D)

Pero cuál es el problema de que ellos (los libros y la música) hablen de uno?? A veces duele escucharlos, porque dicen cosas que no nos apetece demasiado oír, pero suelen tener un efecto terapéutico del que sólo somos conscientes cuando ya ha pasado algún tiempo. Y, a veces también, son muy necesarios esos momentos de autotortura (el ya conocido "efecto-Planetas" del que te he hablado en más de una ocasión).
Deja que te hablen, sólo elige bien cuándo necesitas escucharlos.



Y por una vez, y sin que sirva de precedente, me encanta la canción, me alegro de que hayas cambiado la foto por ella, aunque no sé por qué habrían de ser incompatibles :-?







BESO, MINIÑO!

pilar dijo...

Pues para mí es un placer el café del domingo y la lectura reposada de los periódicos en una cafetería llena de gente. Sola, saboreando la música de jazz que siempre suena en ese local y deleitándome con el croissant al que alguien ha clavado un tenedor con saña.Extraño pasear un domingo por las calles dormidas, escuchando el sonido de los pasos en las losas de piedra, oyendo el ruido del agua en las fuentes. Saludos desde el "lejano oeste".