martes, 7 de agosto de 2007

El orden lógico de las cosas

No es tan lógico, o, más bien, no es tal orden, si se trata de cierta marca de autos japos, de cuyo nombre no quiero acordarme.

A los de la importadora española de esta marca les parece de lo más normal hacer cosas tales como facturar un vehículo (aquí no los llamamos coches, es menos fashion) a un concesionario, algún tiempo después una segunda factura por el mismo vehículo, y todavía algún tiempo después el abono de la primera factura. Por poner un ejemplo de lo más normal que es capaz de hacer esta gente.

Resultados más que posibles:
- desarreglos por todas partes en los inventarios y stocks
- lo mismo en los asientos contables
- combo-con-bebida-grande-y-patatas: la concesión compra el coche (ya vale de mariconadas con lo de vehículo) dos veces seguidas a la importadora, se lo vende a un cliente, y después recibe el abono de su compra. El coche, pobre de él, ha pasado de estar disponible, a vendido, facturado y anulado. Resultado final según el papeleo: el concesionario ha vendido un coche que no ha recibido.
- super-combo-lo-más-plus-con-doble-de-carne-bebida-grande-y-patatas: añádase la posibilidad de que el concesionario, a su vez, puede refacturar y abonar la venta a su cliente, está claro que al coche más le habría valido hacer nacido tostadora, y no coche de cierta marca de autos japos.

Resultados seguros:
- el concesionario se queja... a nosotros.

Ningún programa puede estar preparado para tanta estupidez humana.

Y aquí, en la ofi, seguimos arreglando sus marrones.

Todavía no hemos decidido si mandarles un profesor de EGB, el Libro Gordo de Petete o, dadas las fechas actuales, unos cuadernos de Vacaciones Santillana.


El libro gordo te enseña
el libro gordo entretiene
y yo te digo contenta
hasta la clase que viene...

1 comentario:

masha dijo...

Acabo de sufrir una regresión espacio-temporal al leer sobre stocks, asientos contables, clientes caprichosos y desarreglos varios.... incluso por un momento he estado a punto de añorarlo, menos mal que reaccioné!!


Después de repasarlo un par de veces tratando de descifrar el galimatías y encontrar el coche que sobra, he llegado a una conclusión:

¡el programa está mal hecho!



;-P