En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.
Me ha vuelto a pasar. Teniendo que elegir uno entre los cienes de cedeses que no he escuchado en lustros, ha caído en mis manos el trabajo de una de las chicas malas que se coló en vida hará unos diez, once, o incluso doce años.
Y me ha dado motivo para recordar a mis chicas malas. Por aquel entonces Alanis Morissette, Meredith Brooks, Lisa Loeb, Natalie Imbruglia o Anouk, entraban en mi vida, a la vez que otras chicas. Estas, quizá no tan malas, y con nombres bastante más vulgares.
Durante estos años, a mis chicas malas les ha pasado de todo. Las hay que han desaparecido sin dejar rastro, las que todavía suenan de vez en cuando en esta o aquella emisora, o las que sólo aparecen en recopilatorios de éxitos del pasado. Las que recupero de vez en cuando, con el mismo placer que siempre. Y también las que he dejado de escuchar por aburrimiento, dejadez, o no encontrar el momento adecuado o las ganas para rescatarlas de la pila de discos.
Afortunadamente, no todo son bajas, abandonos y descartes. De vez en cuando, cambiando de emisora, a veces sólo "por probar", se descubre a otra chica mala, totalmente desconocida, pero con cualidades suficientes como para colocarse en lo más alto de la lista de éxitos, sin que parezca que vaya a abandonar el puesto en mucho tiempo. Una de esas que no tarda en instalarse en tu iPod, e invade tu coche con su música y tu cabeza con sus letras. Una de esas que pueden estar sonando toda una tarde, o un finde, o... y nunca aburren. De las que sonaría a todas horas en tu casa, y formaría parte del equipaje sonoro en un viaje.
A todas ellas, mis chicas malas, un beso.
Uno de los mejores himnos a la chica mala, por uno de los mejores grupos de chicos malos.
- ¿ Tienes niños ? - No. - ¿ Y mujer ? - Tampoco. - ¿ Por qué no tienes mujer ni niños ? - Igual es que elegí no tenerlos. - Sí que tienes. - No que no tengo. - Sí que tienes. - ¿ Por qué dices que tengo ? - Porque lo sé.
- Señora escribidora, tiene que escribir bien, que si no se equivoca.
- Y eso, ¿ dónde te tocó ? (señalando el iPod)
- Hala, qué guarro. - ¿ Por ? - Ahí se sienta la gente. - ¿ Nunca lo has hecho ? - No.
- ¿ Tienes juegos ahí ? - No. Lo uso para trabajar. - ¿ Y no te aburres ?
A mí sí. Mucho. Me divierte, me entretiene, y lo que es mejor, me relaja.
Ventanillas bajadas, una chica mala, pisar a fondo y hacer kilómetros.
Y abrir la jaula, para que salgan los pájaros. Lo malo es que casi nunca salen todos. Suele haber alguno que se queda, no sé muy bien si porque ya se encuentra cómodo en su percha, o le gusta el alpiste que de vez en cuando les doy.
Parada. Clic, clic, un par de fotos.
Café. Con leche. Grande. Con hielo. Dos azucarillos. Y no me mires así, que raras somos todas.
Volver. A ver si al llegar está la jaula vacía. Lo dudo.
Blood and thunder on the road My heart is pounding My blood is nitroglycerin I’m fire Burning, burning, burning, burning Ready to explode Don’t want nothing left of me to scrape off the road
Hace no mucho, ahora no recuerdo dónde ni cómo, me enteré de que, al parecer, las personas morenas, pálidas, y con espectaculares ojos azules son algo bastante enxebre, típico de Galicia. Garantía de calidade.
Y a mí, que me pierdo por unos ojos bonitos, si además le añadimos gracia, simpatía, y un punto de descaro, no me encuentra ni en Lobatón aquel.
Lástima que esta ternera no vaya a acabar en mi plato.
Parejas empujando carritos de bebé, malotes en bermudas, el que pide para su familia (al que ya le has dado “para un bocadillo grande” mientras comías, y que te ha pedido de nuevo por el paseo, pero nada de eso le impide volver a hacerlo), vejetes del lugar tomando la sombra sentados en un banco, los de chanclas y toalla, algún conocido de paseo con la señora, niños curiosos porque escribes cosas en un portátil, niñas de verano, parejitas s.a. cogidas de la mano, polis-yogurines, chulos de camisa abierta, guiris jodechinchos, el de La Farola, grupos-inserso, y muchas otras especies sin identificar.